El espejo es la pieza que más se usa en un baño y también la que más cambia cómo se ve. Elegir bien la medida, la forma y la luz hace la diferencia entre un baño común y uno de diseño. Aquí te explicamos cómo acertar.
1. La medida: guíate por el vanitorio
La regla más simple es que el espejo sea igual de ancho o un poco más angosto que el mueble del lavamanos, dejando unos 5 a 10 cm a cada lado. Para un vanitorio de 60 cm, un espejo de 50 cm de ancho queda equilibrado; para uno de 80 cm, uno de 60 a 70 cm.
En altura, procura que el centro del espejo quede a la altura de los ojos de quienes lo usan, normalmente entre 150 y 160 cm desde el suelo.
2. La forma: según el estilo que buscas
- Redondo: suaviza las líneas rectas de cerámicas y muebles. Es el más versátil.
- Ovalado: estiliza y aprovecha mejor la altura en baños angostos.
- Orgánico o asimétrico: el favorito para un baño con personalidad; se ve muy bien en fotos.
- Arco: elegante y atemporal, ideal en baños con estilo cálido o mediterráneo.
3. La luz: ¿vale la pena un espejo LED?
Sí, sobre todo si te maquillas o afeitas frente al espejo. La luz LED integrada ilumina el rostro de frente y de forma pareja, sin las sombras que deja una lámpara de techo. Además funciona como luz de ambiente.
- Luz cálida: crea un ambiente acogedor, tipo spa. Es la más pedida para baños de casa.
- Luz blanca: más fría y nítida, útil si necesitas ver colores con precisión, por ejemplo para maquillarte.
4. El grosor del vidrio
Para espejos de baño de tamaño normal, 3 mm funciona muy bien. Si el espejo es grande o quieres una terminación más firme, elige 4 mm.
Nuestras recomendaciones
Revisa nuestra selección de espejos para baño, todos fabricados a medida. Si quieres luz integrada, mira los espejos LED.
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